Si buscas “diatermia cicatrices Valencia” en Google, es porque quizá tu cicatriz tira, pica o limita el movimiento. En algunos casos aparece una fibrosis que endurece la zona y reduce la movilidad de la piel. La diatermia, o radiofrecuencia para cicatrices, aporta calor profundo y favorece cambios en el tejido cicatricial. No sustituye la valoración clínica, pero puede ser útil junto a ejercicio y terapia manual.
En nuestra clínica, vemos pacientes que consultan por tratamiento de fibrosis tras cirugía o lesión. Trabajamos con tecnología profesional de diatermia. Indiba para cicatrices es una marca, pero existen varias opciones. El objetivo es mejorar elasticidad, reducir dolor y facilitar el deslizamiento, incluyendo diatermia para adherencias cuando procede. El artículo lo firman Andrea Climent, fisioterapeuta (ICOFCV nº 9998), y Mamen Zamora, CAFD y readaptación. Se ha elaborado con criterios clínicos y evidencia aplicada en fisioterapia dermatofuncional, sin prometer curas ni plazos fijos.
¿Cómo actúa la diatermia en el tejido cicatricial y la fibrosis?
La diatermia también se usa como técnica estética terapéutica basada en radiofrecuencia. Genera calor controlado en capas profundas, sin quemar la superficie. Ese calor mejora la microcirculación y el intercambio de nutrientes locales. También modula la rigidez del colágeno, que es la base de la cicatriz. En sesión se siente un calor agradable, siempre regulable según tolerancia. El aplicador se mueve de forma continua, con crema o gel conductor. Por eso se usa como radiofrecuencia para cicatrices en fisioterapia.
En nuestra consulta, el objetivo no es “borrar” la marca de la piel. Buscamos que el tejido vuelva a moverse y a tolerar carga. Para lograrlo, la diatermia suele ayudar a:
- Disminuir la densidad del tejido, cuando hay fibrosis palpable y sensación de “cordón”.
- Mejorar el deslizamiento entre planos, útil en diatermia para adherencias postquirúrgicas.
- Reducir sensibilidad y tirantez, facilitando el trabajo manual y el movimiento activo.
- Preparar el tejido para movilización y ejercicio, mejorando la respuesta al tratamiento.
En cicatrices rígidas, la fibrosis actúa como una “cinta” que limita la elasticidad. La diatermia aumenta la extensibilidad momentánea, y eso permite movilizar mejor. Después, se consolida el cambio con terapia manual y movimiento progresivo. Si no se expone a movimiento, la cicatriz tiende a replegarse y endurecerse. Por eso se pauta carga gradual y autocuidados, según tu tolerancia. En lesiones musculares, también se aplica como diatermia para fibrosis muscular. El objetivo es recuperar deslizamiento y función, sin irritar.
Indiba cicatrices es un nombre popular, pero es una marca comercial. Existen varias tecnologías de diatermia y radiofrecuencia clínica. Lo importante es la dosificación, la valoración y la técnica del profesional. No todos los equipos entregan energía igual, ni alcanzan la misma profundidad. También importa el momento de aplicación, según la fase de cicatrización. Por seguridad, se ajustan potencia, duración y objetivo por sesión. Por eso, el plan se adapta a tu cirugía, tu piel y tus síntomas.
Tipos de cicatrices que mejoran con diatermia
No todas las cicatrices se comportan igual, ni requieren el mismo enfoque. La valoración determina si hay rigidez, dolor, adherencias o fibrosis asociada. En general, la diatermia se considera cuando la cicatriz limita función, molesta o “tira”. También se usa si la piel no desliza bien o si hay sensibilidad persistente. Aun así, el tratamiento siempre se adapta al tipo de tejido y a la fase. En fisioterapia avanzada, la diatermia se combina con movimiento y terapia manual.
Cicatrices postquirúrgicas
Tras una cirugía, es frecuente notar tirantez y pérdida de movilidad local. A veces la piel está bien cerrada, pero por debajo hay planos pegados. En esos casos, la radiofrecuencia para cicatrices puede facilitar el trabajo de movilidad. Se busca mejorar elasticidad y tolerancia al movimiento, sin irritar la zona. Es habitual en abdomen, rodilla, hombro o cesárea, según el caso. Se valora la fase de cicatrización antes de aplicar energía térmica.
Cicatrices por lesiones o traumatismos
Golpes, cortes o quemaduras pueden dejar una cicatriz con cambios de textura. Algunas cicatrices se vuelven rígidas o hipersensibles al roce. La diatermia puede ayudar a modular esa rigidez y preparar el tejido para movilización. Después se integra con carga gradual y ejercicios de desensibilización. Si hay dolor, se ajusta intensidad para evitar una respuesta defensiva. El objetivo es que la zona vuelva a moverse con normalidad.
Cicatrices adheridas o dolorosas
Una cicatriz adherida suele sentirse como “pegada” al plano profundo. Puede tirar al estirar, al entrenar o incluso al caminar. Ahí puede tener sentido la diatermia para adherencias, junto a terapia manual específica. La energía facilita extensibilidad momentánea y el trabajo de deslizamiento. Se evalúa también la sensibilidad, porque algunas zonas requieren progresión lenta. El éxito depende de constancia y de una carga bien pautada.
Fibrosis postquirúrgica o tras lesión muscular
La fibrosis es un tejido más denso, con menos capacidad elástica que el tejido sano. Puede aparecer tras cirugía o tras una lesión muscular mal resuelta. En esos casos, se trabaja como diatermia para fibrosis muscular, con objetivos funcionales. La meta es recuperar deslizamiento, reducir rigidez y mejorar tolerancia a la carga. Después se consolida con ejercicio progresivo, no solo con máquina. El plan se ajusta según dolor, calidad de tejido y actividad del paciente.
Beneficios de la diatermia en cicatrices y fibrosis
Cuando una cicatriz se vuelve rígida, tu cuerpo lo nota como tirantez o bloqueo. Con la diatermia estética terapéutica buscamos que el tejido se deje mover y tolere carga. La evidencia en cicatrices apoya combinar tratamiento físico, seguimiento y progresión de movimiento. Esto se resume bien en una revisión reciente (Di Serio et al., 2025). En radiofrecuencia tipo CRET se han descrito cambios en marcadores de fibrosis. Aun así, cada caso requiere valoración y dosis individual.
Beneficios que solemos buscar, según tu caso:
- Menos rigidez y mejor tolerancia al movimiento.
- Mejor deslizamiento, útil en diatermia para adherencias.
- Menos dolor, picor o tirantez en el día a día.
- Mejor calidad de la piel, cuando hay fibrosis o “cordón”.
Aumento de la elasticidad del tejido
El calor profundo puede aumentar la extensibilidad del colágeno durante la sesión. Eso facilita estirar y movilizar sin “pelearte” con la cicatriz. Lo importante es lo que haces después, no solo el calor. Por eso lo acompañamos con movimiento guiado y progresión de carga. Si solo tratamos en camilla, el tejido suele volver a cerrarse. Si entrenas bien, el cambio se consolida con el tiempo.
Mejora de la textura y movilidad de la piel
Hay cicatrices que se ven bien, pero no se mueven bien. Ahí la radiofrecuencia para cicatrices puede ayudar a preparar el tejido. Luego trabajamos el deslizamiento entre planos con técnicas manuales. También usamos estímulos de tacto y movimiento para “normalizar” sensaciones raras. El objetivo es que la piel se mueva con el gesto, sin frenar. Y que el roce de ropa o el deporte no te moleste.
Reducción de dolor y tirantez
El dolor en cicatriz suele venir de tensión, hipersensibilidad o adherencias. La diatermia puede bajar esa defensa del tejido y mejorar tolerancia. En cicatrices de cesárea con dolor, incluso se está estudiando frente a placebo. Hay un protocolo reciente con diseño aleatorizado y control sham (Grampayre et al., 2025). En clínica, lo traducimos en una idea simple: menos dolor permite moverte mejor. Y moverte mejor acelera la recuperación funcional.
Prevención de adherencias internas
No siempre puedes “ver” una adherencia, pero sí la notas al moverte. Si al estirar sientes tirón profundo, puede haber restricción entre planos. En esos casos, la diatermia para adherencias se usa como apoyo al trabajo manual. Buscamos mejorar el deslizamiento y devolver libertad al gesto. Siempre progresamos con cuidado, sin inflamar la zona. Y revisamos tu respuesta en las siguientes 24–48 horas. Eso manda más que cualquier teoría.
¿Cuántas sesiones son necesarias?
La pregunta no es cuántas sesiones tocan, sino qué objetivo persigues con tu cicatriz y tus síntomas. Una cicatriz blanda suele responder antes que una rígida, dolorosa o con fibrosis profunda bajo la piel. También influye la antigüedad, el tipo de cirugía, tu nivel de actividad y cómo cicatriza tu cuerpo. Con radiofrecuencia para cicatrices, medimos avances por movilidad, sensibilidad, fuerza y libertad del gesto, no solo por estética. Si te tira al estirar, ese dato vale más que una foto.
En nuestra clínica solemos ver cambios entre la sesión 3 y la 4, si el tejido está reactivo. Suele ser menos tirantez, más deslizamiento y menos molestia al moverte o al tocar la zona. Para cambios más estables, muchas personas necesitan entre 8 y 12 sesiones, según el tipo de cicatriz. Preferimos hablar de objetivos funcionales, porque prometer una cura total no es clínicamente serio. Si la zona se irrita, espaciamos sesiones y reforzamos el trabajo activo para no inflamar.
La frecuencia habitual es una sesión semanal, o dos al inicio si hay mucha rigidez y poca tolerancia. Entre sesiones, la cicatriz necesita movimiento y estímulo suave, porque el tejido aprende con lo que haces cada día. Solemos pautar automasaje guiado, movilidad de piel y ejercicio progresivo, con diatermia para adherencias si hace falta. Si tras 4 sesiones no hay cambios, reevaluamos el diagnóstico y buscamos otros límites, como nervio o articulación. Así evitas invertir tiempo en un plan que no te está devolviendo libertad real.
¿Es segura la diatermia sobre cicatrices recientes?
La diatermia estética terapéutica puede ser segura, pero depende del momento y del tejido. No la aplicamos sobre heridas abiertas, costras húmedas o signos de infección. Antes, revisamos el informe quirúrgico y confirmamos que la cicatriz está cerrada. Si tienes dudas, pedimos luz verde a tu cirujano.
Estas son las situaciones donde evitamos la radiofrecuencia para cicatrices o la usamos con mucha cautela:
- Marcapasos u otros implantes electrónicos activos (neuroestimuladores, bombas, etc.).
- Embarazo, especialmente en abdomen y pelvis.
- Infección activa, fiebre o inflamación aguda en la zona
- Trombosis venosa profunda o tromboflebitis.
- Cáncer activo en la zona a tratar, salvo indicación médica específica.
- Alteración importante de sensibilidad, o piel muy frágil y reactiva.
- Material metálico superficial justo bajo la zona, si hay mala tolerancia al calor.
Tras una operación, empezamos suave y miramos tu respuesta en las 24–48 horas siguientes. Si hay edema, hematoma o hipersensibilidad, usamos modos sub-térmicos y tiempos cortos. Evitamos fricción directa sobre la línea de sutura, y trabajamos alrededor al inicio. Luego lo combinamos con movilidad, respiración y carga progresiva para fijar el cambio.
Como guía general, la movilización de la cicatriz suele iniciarse a las 2–3 semanas, si está cerrada. Para diatermia con calor perceptible, muchas veces esperamos 3–6 semanas, según cirugía y tolerancia. En cirugías con implantes, o piel muy sensible, podemos retrasar más y priorizar trabajo manual. En cesárea o abdomen, respetamos revisión médica y empezamos con control de presión y dosificación baja. Si tu objetivo es diatermia para adherencias, el momento exacto lo marca tu tejido, no el calendario.
Diatermia + técnicas complementarias
Cuando tratamos una cicatriz, la diatermia no es el tratamiento completo. Es una herramienta para preparar el tejido y hacerlo más “manejable”. Con radiofrecuencia para cicatrices buscamos calor profundo y una respuesta más elástica. Pero el cambio real llega cuando lo combinas con movimiento y carga. Si el tejido vuelve a su patrón anterior, reaparece la tirantez. Por eso, casi siempre integramos técnicas complementarias en la misma sesión. Así conseguimos mejorar cicatrices postquirúrgicas sin depender solo del calor.
En consulta, lo primero que hacemos es valorar si hay dolor, adherencia o pérdida de deslizamiento. Si existe fibrosis, usamos la diatermia para abrir una ventana de trabajo. Luego, trabajamos la cicatriz con manos y movimiento, para reeducar el colágeno. En lesiones musculares, la pauta cambia, y hablamos de diatermia para fibrosis muscular. Ahí mandan la fuerza, la tolerancia al estiramiento y la vuelta al entrenamiento. La idea es simple: preparar, movilizar y consolidar con carga progresiva.
Suele combinarse con:
- Movilización manual de la cicatriz, buscando que la piel deslice sin dolor.
- Ejercicios guiados para tu gesto diario, y para recuperar confianza en la zona.
- Trabajo de sensibilidad, si hay hormigueo, ardor o rechazo al tacto.
- Autocuidado en casa, con pauta corta y constante, para mantener los cambios.
Si la cicatriz está muy sensible, empezamos con dosis bajas y progresamos, como sugiere esta evidencia científica. Preferimos ir de menos a más, y que tú notes control, no invasión. Cuando hablamos de diatermia para adherencias, el objetivo es liberar sin inflamar. Si tras la sesión hay más tirantez, reajustamos y cambiamos la estrategia. Lo más potente suele ser lo cotidiano: moverte bien, poco a poco, cada día. Ahí es donde la técnica se convierte en recuperación real.
Resultados esperados: caso práctico real
La paciente X vino por una cicatriz de cesárea con tirantez al incorporarse. Sentía “cordón” y pinchazo al final de la extensión lumbar. Andrea valoró deslizamiento, sensibilidad, respiración y control de abdomen profundo. La cicatriz estaba cerrada, pero con poca movilidad y rechazo al tacto. El objetivo inicial fue bajar miedo al movimiento y ganar deslizamiento sin irritar.
En las primeras sesiones, combinamos radiofrecuencia para cicatrices con movilización manual suave y movimiento guiado. En casa, Paula hizo dos rutinas cortas, fáciles de sostener. Una era movilidad de piel, y otra era respiración con carga progresiva. Desde la sesión 3, refirió menos tirantez al levantarse y menos dolor al estirar. A partir de la 8, toleró más ejercicio y el tacto fue menos molesto. El foco fue mejorar cicatrices postquirúrgicas sin forzar plazos.
Esto es lo que solemos considerar “buen progreso”, sin prometer resultados iguales para todos. Que la piel deslice mejor, y que el movimiento deje de dar miedo. Que el dolor baje, o al menos se vuelva más predecible. Y que puedas entrenar y vivir con menos limitación. Si algo empeora, reajustamos dosis, técnica y carga.
¿Dónde tratar cicatrices y fibrosis con diatermia en Valencia?
Si una cicatriz te limita, necesitas algo más que “darle tiempo”. Necesitas valoración, dosificación y seguimiento. En VIDÁ tratamos cicatrices desde la fisioterapia, con enfoque dermatofuncional y funcional. Nuestro objetivo no es solo que “se vea mejor”. Queremos que te muevas mejor y con menos molestia.
Nuestro diferencial es el método, no la máquina. Combinamos tecnología, manos y movimiento, en la misma sesión. Ajustamos intensidad según tu sensibilidad y tu fase de cicatrización. Si hay fibrosis, buscamos extensibilidad y deslizamiento, sin inflamar. Si hay dolor, priorizamos tolerancia y control progresivo.
Usamos radiofrecuencia clínica y diatermia profesional, con parámetros terapéuticos. Como ya te hemos explicado, Indiba para cicatrices solo es un nombre conocido, pero existen varias marcas. Lo importante es la evaluación y la dosis aplicada. Elegimos el modo y la profundidad según tejido y objetivo. Y lo integramos con terapia manual y ejercicio.
En el equipo, yo (Andrea) soy es fisioterapeuta y estoy especializada en suelo pélvico. También abordo cicatrices y adherencias, especialmente en abdomen y pelvis. Y yo (Mamen) soy CAFD e investigadora en ejercicio físico y patologías. Y refuerzo la parte activa del proceso. Eso nos permite unir camilla y movimiento, con coherencia clínica.
En la primera visita solemos hacer esto:
- Valoramos movilidad de la cicatriz, dolor, sensibilidad y “tirantez” al movimiento.
- Identificamos si hay fibrosis, adherencias o falta de deslizamiento entre planos.
- Definimos objetivos claros y un plan realista por fases.
- Te damos autocuidados sencillos para mantener el cambio en casa.
Preguntas frecuentes sobre diatermia para cicatrices
¿La diatermia sirve para mejorar cicatrices y fibrosis?
¿Cómo actúa la diatermia sobre el tejido cicatricial?
¿Cuántas sesiones se necesitan para notar cambios?
¿La diatermia duele en zonas con cicatriz?
¿Es segura después de una operación?
¿Se puede usar para adherencias postquirúrgicas?
¿Qué diferencia hay entre diatermia e Indiba?
¿Dónde tratar cicatrices con diatermia en Valencia?
Conclusión
Una cicatriz no tiene por qué quedarse rígida para siempre. Cuando tira, duele o limita, merece una valoración. La radiofrecuencia para cicatrices puede ayudar a ganar elasticidad y deslizamiento. Funciona mejor si la combinamos con manos, movimiento y carga progresiva.
En VIDÁ fisioterapia Valencia planteamos objetivos claros y medibles: menos tirantez, más movilidad y mejor tolerancia al ejercicio. Cada cuerpo cicatriza distinto, y ajustamos el plan según tu respuesta. Si buscas diatermia para adherencias o tratar fibrosis, lo vemos contigo paso a paso.
Escríbenos por WhatsApp y cuéntanos qué cicatriz te preocupa. Te haremos una valoración y te explicaremos si la diatermia es adecuada. Saldrás con un plan simple de autocuidados y sesiones, sin promesas vacías.
Sobre las autoras
Este artículo ha sido elaborado por el equipo de entrenamiento y fisioterapia de VIDÁ.
Mamen Zamora es graduada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, con varios másteres en valoración funcional, entrenamiento para la salud y ejercicio en pacientes oncológicos. Actualmente realiza un doctorado en Ciencias de la Salud investigando los efectos del ejercicio de alta intensidad y fuerza en personas con cáncer. Su trabajo se centra en diseñar programas de ejercicio seguros y eficaces para personas con dolor y patología, integrando siempre la evidencia científica más actual.
Andrea Climent es graduada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y graduada en Fisioterapia (ICOFCV nº 9998). Cuenta con 5 años de experiencia clínica y está especializada en salud de la mujer, con especial foco en el tratamiento de suelo pélvico. En VIDÁ combina la fisioterapia con el ejercicio terapéutico para ayudar a mujeres con dolor, disfunciones pélvicas y problemas relacionados con el embarazo y el postparto, integrando también herramientas como la diatermia cuando el caso lo requiere.


